Nacido en Guaymallén en 1919, Harán Darío Abal se formó en la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza, y muy pronto inició un camino que lo llevaría más allá de lo académico.
Entre 1950 y 1951, becado por el gobierno francés, estudió en París, donde profundizó en el arte moderno y amplió su mirada recorriendo Europa y América Latina.
Docente durante décadas y director de la Escuela de Bellas Artes, fue también un impulsor clave de la vida cultural mendocina, participando en salones nacionales, exposiciones internacionales y siendo parte de la creación del Museo Municipal de Arte Moderno.
Su obra, profundamente ligada al paisaje y a la figura humana, se distingue por un lenguaje que transforma lo real en símbolo, donde lo americano, lo ancestral y lo mágico conviven en una misma imagen.
Fue un pintor de profunda sensibilidad que encontró en la plástica un vínculo con la humanidad y una forma de explorar, desde su soledad creadora, los misterios esenciales de la existencia. Y supo así convertir la identidad local en una experiencia universal.